LLAMADOS

Orientación

Acompañando Juntos

Este departamento de orientación, entroncado en el marco de la visión de este colegio con un sello fuerte de pedagogía basada en el Evangelio, se plantea una perspectiva de trabajo en la que se subraya los siguientes ítems.

Orientando

  • Siempre hay una razón. Cuando algo no está funcionando, procuramos no quedarnos en explicaciones superficiales y simplistas, o que catalogan o encasillan al alumno. Buscamos razones, causas, problemas que están en la base de la dificultad de cada alumno.
  • Analizamos qué puede estar pasando. Muchas entrevistas, muchas y diversas pruebas diagnósticas.
  • Nos proponemos llegar a todos los alumnos. Al ser un colegio pequeño, es posible entrevistarnos con todos los alumnos. El que funciona bien académicamente, también necesita de seguimiento, y de ayuda en su crecimiento.
  • La confianza y cercanía son vitales para que el alumno pueda sincerarse y tener espacios de escucha, comprensión, apoyo y acompañamiento.
  • Nos interesa todo lo que le ocurre al alumno. No sólo sus dificultades pedagógicas o cognitivas, también sus problemas afectivos, emocionales o sus relaciones amistosas o familiares.
  • Buscamos dar al alumno instrumentos o estrategias para que él mismo pueda solucionar sus dificultades.
  • Intentamos dar seguridad y confianza al alumno, que entienda sus dificultades, pero se apoye en sus fortalezas.

Ayudando

  • Buscamos que descubra sus dones, los desarrolle alcanzando virtudes, para lograr fructificar y eclosionar.
  • No queremos que su elección vocacional sea por azar, sino un autodescubrimiento de capacidades, valores, intereses, virtudes, llamadas, para tomar decisiones que propicien su felicidad.
  • Le procuramos entrenar en reconocer adicciones, reacciones emocionales desproporcionadas, miedos, inseguridades, heridas, guiones, deseos, para reconducirlos hacia una vida con gran autocontrol, autoestima y autoconocimiento, que propicie una gran inteligencia emocional.
  • No nos enfocamos sólo en solucionar problemas o carencias. Intentamos que la persona se desarrolle, tenga ideales, esperanzas, motivos, fuerza, ideas que le lleven a un crecimiento positivo personal, que alcance a todos los ámbitos en que se mueva.
  • Tenemos una relación fluida con los padres, ayudando a que éstos puedan entender qué está pasando, cómo pueden mejorar sus estrategias educativas y cómo pueden enfocar mejor sus relaciones e interacciones.
  • Deseamos que sean valorados y desarrollen todas las inteligencias, no sólo las más academicistas.

Acompañando

  • Buscamos mejorar su capacidad de empatía, sus actitudes solidarias, sus habilidades sociales, entrenarle en trabajo cooperativo. En que se sientan parte importante de una comunidad que trabaja, sueña y se relaciona para construir un mundo más humano y respetuoso.
  • Cada alumno tiene su idiosincrasia. Necesita un tratamiento personalizado. Sólo posible en un colegio como el nuestro. Las adaptaciones pedagógicas son prácticamente para todos los alumnos. No nos adaptamos, nos adecuamos a cada uno.
  • Tratamos de entender cuál es el estilo de aprendizaje mejor para cada alumno, según el cuadrante cerebral que predomina en él, cuáles los hilos conductores por los que es más fácil motivarle, y ayudarle a crecer.
  • Cuidar el ambiente del grupo de clase. Sin un hábitat adecuado, el crecimiento puede quedar raquítico. El respeto, la acogida, la amistad, valorar la amistad y el sentido de equipo y de comunidad, motivan, permiten la diferencia y valoran la complementariedad. Sin seguridad y aceptación, no puede haber una adecuada libertad.
  • Ayudarle a afirmar su personalidad, a conocer sus rasgos de carácter, sus potencialidades, su identidad modelada, herida, construida, heredada y revelada, respetando otras formas de ser y de pensar.

A nivel general, desde el departamento de orientación, tratamos a lo largo de toda la etapa educativa, cinco puntos clave que nos parecen fundamentales en la creación y desarrollo de todo ser humano.

Cinco aspectos que configuran nuestra vida, y que creemos deben tratarse con los alumnos de una manera específica y concienciada

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AFECTIVIDAD E INTELIGENCIA EMOCIONAL
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DESARROLLO COGNITIVO
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IDENTIDAD, PERSONALIDAD, VOCACIÓN
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SOCIABILIDAD
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VALORES VIRTUDES Y ACTITUDES

01.

Afectividad e Inteligencia Emocional

Incidimos de forma continuada en la educación afectiva, emocional y motivacional. No lo hacemos puntualmente, con un curso esporádico. Lo hacemos semanalmente en lo que denominamos Siembra, en las tutorías, en las celebraciones, en las entrevistas personales, en los desarrollos de las clases.

Nos interesa potenciar alumnos con:

Autoestima. Personas que reconocen fortalezas y debilidades, y se aceptan como son, para desde su realidad aspirar por la gracia a lo más sublime.

Autoconfianza, sanar heridas. En la valoración que reciben en casa, de parte de los compañeros, los profesores y los amigos, las personas recobran su autoconfianza, su ánimo por seguir expresándose y creciendo. Continuamente nos interesamos por saber cómo se encuentran.

Autonomía. Personas relacionadas, pero no dependientes. Capaces de construir su futuro, de tener iniciativa, de tomar sus propias decisiones, meditadas, y calibradas.

Autocontrol. Conocer las propias emociones, cuándo se desbocan o descontrolan. Tener estrategias para encauzar, que no reprimir, sus emociones y reacciones.

Autoconocimiento. En la construcción de su personalidad, en el afianzamiento de su camino, es muy importante ayudar a conocerse, valorarse y afirmarse. Conocer no sólo lo que ahora son, sino cómo se ha gestado su forma de hacer, de verse y de valorarse.

Apertura. Intentamos que las personas no se aíslen, encierren o se vuelvan timoratas. Expresarse, diferenciarse, colaborar, acordar formas con otros, negociar, aceptar al otro. Abrirse al tú, engrandece el yo, formando un nosotros fabuloso.

02.

Desarrollo Cognitivo

Nuestra visión de un adecuado desarrollo de las capacidades cognitivas, implica potenciar los siguientes subrayados:

Innovación: Hemos de aprovechar los últimos descubrimientos de la pedagogía, la neurología y la psicología.

Inteligencias múltiples: Aun siendo conscientes de las limitaciones de las clasificaciones de inteligencia al uso, aceptamos su filosofía subyaciente, y provocamos que en cada alumno broten aquellas potencialidades intelectuales que le permitirán desarrollarse mejor, y encontrar su vocación.

Aprender a pensar: Vemos transcendental, preparar a nuestros alumnos para pensar por sí mismos, para saber reconocer cuándo se puede estar produciendo presión social o manipulación del pensamiento, la vida o la conciencia. Sin un pensamiento científico, filosófico, independiente y serio, no se puede alcanzar la libertad, que nace del encuentro con la verdad. De ahí que implementemos metodologías que están resultando eficaces en este ámbito, como rutinas o estrategias de pensamiento.

Aprendizaje significativo: Un aprendizaje no utilitarista, pero sí referencial a la vida personal y social, que genere un añadido de emociones, motivos y ecos que mueva al alumno a comprometerse con su crecimiento.

Aprendizaje cooperativo: Nos gusta llamar al aprendizaje cooperativo, aprendizaje comunitario. Los complejos trabajos a los que se enfrentarán nuestros alumnos en el futuro, serán realizados en gran parte por equipos de personas, que interaccionan, se organizan, se motivan, para lograr juntos y unidos misiones o realizaciones que generen un mundo nuevo. De ahí el énfasis a entrenarles en el acuerdo, la compenetración, la cohesión, la implicación de todos.

Creatividad: Sólo los muy preparados en un campo pueden ser creativos. Pero sin innovación, creatividad, iniciativa, no se logran avances en la ciencia, la tecnología, las artes o el pensamiento y las letras. Un ambiente creativo, estimulante, motivador facilita en nuestro colegio el desarrollo de la creatividad.

Hábitos y virtud: Si los dones son enormes, pero la virtud pequeña, el fruto queda menguado. Nos importa el cultivo del don, mediante la perseverancia, persistencia y resistencia. La virtud se alcanza mediante el hábito, mediante la repetición de pequeñas y continuas buenas acciones y decisiones. Los grandes logros, se alcanzan con pequeñas victorias cotidianas.

Metodologías integradoras: Entendemos que la persona no aprende únicamente escuchando. El aprendizaje mejora cuando es activo, participativo, implica todos los canales sensoriales, incluyendo la ejecución de acciones, aunque cometa errores. Por ello potenciamos, en la medida de lo posible, metodologías que impliquen todo el ser de la persona, y remuevan sus recursos dormidos.

Adaptaciones: Buscamos la personalización del aprendizaje. Sabemos que no a todos les funcionan los mismos recursos y acciones educativas. Necesitamos conocer a cada alumno, para adaptar lo que le funciona mejor. En nuestro colegio esto es posible.

Memoria, motivación, atención y emociones. La memoria está muy ligada a emociones positivas, a la motivación a los hábitos de estudio, los repasos, y a la atención.

Atención: Generar estímulos atractivos de aprendizaje y un ambiente agradable que favorezca la atención.

03.

Identidad, Personalidad, Vocación

Somos un colegio cristiano especialmente dedicado al acompañamiento y descubrimiento de la vocación, de la vida como misión.

Con una fuerte personalidad educativa, también como colegio, buscamos afianzar en los alumnos sus propios rasgos de personalidad. Nuestra mentalidad es fomentar personas que sean capaces de conocerse, aceptarse y ser fieles a sí mismos.

Resilientes. Capaces de enfrentar y persistir en sus objetivos ante las dificultades.


Con valores superiores. Que elijan su presente y su futuro, teniendo en cuenta los grandes valores como la vida, la justicia, la libertad, la paz, la unidad, la verdad, el amor.


Abiertos al don de sí mismos. La vocación como servicio, donación y apertura a los demás y a la sociedad. No presentamos la vocación como un mero camino para sacar beneficios propios. Sino como una manera de servir, amar, y darse a los demás, en el ámbito para el que cada uno se sienta llamado.


Con espíritu de superación. Motivar, alentar, creer en el alumno, estar a su lado, fomentar, sostener, celebrar, alegrarnos juntos, presentar ideales, objetivos y metas alcanzables y deseables. No solemos darnos por vencidos con ninguna situación y con ningún alumno. Cada persona es un regalo que queremos disfrutar.


En escucha. No entendemos la vocación sólo como una inclinación o interés, buscamos que la persona se plantee su vida desde una dimensión espiritual, psicológica y social. En esta especie de confluencia de conexiones, queremos que se ponga en silencio a escuchar la posible llamada a una vocación consagrada a Dios y a los demás.


Conociendo la realidad. Pretendemos que conozcan la sociedad que les rodea, los trabajos más demandados, los más exigentes, los retos a los que posiblemente se enfrentarán, las profesiones que aún no existen, para que conociendo elijan con criterio y acierto.

04.

Sociabilidad

Valoramos como colegio católico enormemente la capacidad de relacionarse, colaborar, solidarizarse, amar, abrirse, respetarse, cohesionarse, hacer comunidad y familia.

Fomentamos la diversidad. Cada uno es único e irrepetible. Han de ser respetadas sus ideas bien fundadas, su estilo, su forma de hacer. Siempre dentro del respeto al otro. Queremos que cada alumno sea reconocido, conocido por todos, respetado, valorado, apoyado. Sin personas capaces de hacer algo diferente no hay progreso social, ni cambios técnicos ni científicos.

Ayudamos a la apertura al otro. Una fuerte identidad de cada uno, no debe excluir la identidad de los demás. Sin un tú que me interpela, no descubro la plenitud de mi yo.

Ambiente de respeto. Respetar es una palabra corta, para expresar lo que buscamos. No queremos sólo tolerancia, sino escucha sincera del otro, del diferente. No queremos mero respeto frío, sino enseñarles a valorar la diferencia con un respeto acogedor.

Cada año evaluamos no sólo en entrevistas personales o familiares, cómo se encuentra el alumno, sino que también hacemos test y cuestionarios personales y grupales, para entender quién puede tener más dificultades de cohesión en el grupo.

Fomentamos salidas de tutoría, convivencias, actividades juntos que favorecen la integración, el mutuo conocimiento y la aceptación.

Entrenamos con programas específicos a los alumnos que vemos con menos habilidades y seguridad en las relaciones sociales.

El aprendizaje cooperativo favorece la interacción, la participación, la negociación, la implicación, la interdependencia positiva en los alumnos. Es un buen método de entrenamiento en el desarrollo de habilidades y competencias sociales.

Hacemos trabajos inter-niveles. Es decir, mezclamos alumnos de distintos niveles, para que hagan actividades, trabajos, proyectos en los que unos crecen como líderes y otros aprenden a funcionar de sus compañeros mayores. Crecimiento, responsabilidad, para asumir retos difíciles.

Liderazgo. Queremos formar líderes de grupo, capaces de generar sinergias, fuerza de empuje, capacidad de aglutinar voluntades, hombres preparados para influir en otros. Ayudarles a superar inseguridades, miedos, cobardías y pusilanimidad.

05.

Valores, Virtudes y Actitudes

No existe fruto en la vida de las personas, si los dones naturales y recibidos, no se convierten en virtud.

Si insistimos en la autoestima, en el reconocimiento de los dones heredados, en la vocación a la que están llamados, en el fruto que esperamos en su vida, no podemos dejar de insistir en que el don fructifica, mediante la adquisición de la virtud.

Autocontrol. Para encauzar emociones, impulsos, reacciones y deseos. No para reprimirles, tampoco para permitir que se desboquen. Buscamos encauzar, guiar, tener autodominio, templanza.

Resiliencia. No buscamos espartanos, sino personas que saben reaccionar ante las dificultades, que saben entender sus propias dificultades, pero que se dejan ayudar, apoyar. Que se hacen fuertes en la adversidad, aunque se reconocen heridos y necesitados.

Perseverancia. Sin ella no se logran objetivos difíciles. Intentamos que no bajen sus objetivos ante las primeras dificultades o ante repetidos fracasos escolares o personales. Sí queremos que sean realistas, se acepten en sus limitaciones, pero no que se conformen con lo fácil.

Fortaleza. No queremos ponérselo demasiado fácil, para que siempre consigan lo que desean, queremos que se sientan orgullosos de sus logros, porque alcanzándoles se han hecho fuertes y valientes.

Sobriedad. Nuestra educación busca que la persona pueda vivir con poco, y de lo poco sacar mucho. No por más medios se logran mayores objetivos. La abundancia puede derivar en falta de valoración de lo que se tiene. Lo que tienes has de valorarlo, agradecerlo y si es posible alcanzarlo por ti mismo.

Administración del tiempo y de su vida. El tiempo no es baladí, es vida que se emplea. No perder el tiempo es no perder la propia vida. Una vida que no queremos que esté absorbida por actividades fútiles, como videojuegos, redes sociales, conversaciones intrascendentes, series. Queremos que vivan su propia vida y no la de personas virtuales imaginarias.

Construcción interior de la persona. Sin una buen autoconocimiento de los propios esquemas y programas mentales que les traicionan, no hay un buen autodominio. Han de realizar un proceso de esclarecimiento de las trampas de su mente, para tomar control de sus respuestas y reacciones automáticas. No hay un buen desempeño escolar, sin un trabajo sobre sí mismos.

Afianzar en valores superiores. Cuando se vive un conflicto de valores, es importante saber reconocer cuándo entran en juego valores irrenunciables. Y aprender a adherirse a ellos, contra cualquier recompensa, castigo o consecuencia no deseada que suponga su elección.

Repetición, repaso, volver sobre lo mismo. No con monotonía, sino de modos diversos, volver sobre lo mismo. Porque lo esencial, ha de calar, ha de coger raíces en cada alumno, ha de ser rumiado, meditado, estudiado, asimilado.

Modelaje. Los profesores intentamos ser modelos imperfectos, que aceptan sus errores, pero que no se conforman con la mediocridad. Empleamos muchas horas, cursos, formación, esfuerzo, inversión, reuniones, para cumplir algo que no sentimos como un mero trabajo, sino como una vocación. Los alumnos aprenden más por nuestras actitudes, que por nuestras palabras. No buscamos sólo enseñar conocimientos o habilidades, que también, buscamos ser maestros, modelos para nuestros alumnos. No les llamamos discípulos, porque sólo un maestro es digno de tal nombre.

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