Durante este trimestre, nuestro colegio ha vuelto a demostrar que el aprendizaje adquiere una dimensión mucho más profunda cuando se trabaja desde la interdisciplinariedad, conectando saberes y ayudando a los alumnos a comprender la realidad desde distintos enfoques. Dos grandes proyectos interdisciplinares, desarrollados en 1º y 2º de ESO, están marcando el ritmo de estas semanas y se han convertido en auténticos ejes vertebradores del trabajo en el aula.
Por un lado, los alumnos de 1º de ESO han llevado a cabo un proyecto multidisciplinar que ha unido las asignaturas de Biología y Geología y Geografía e Historia en torno a un tema común: los bioclimas y los grandes paisajes terrestres. El objetivo no era solo estudiar conceptos teóricos, sino comprender cómo el clima condiciona la vida, el paisaje, la fauna, la flora e incluso la forma en que se organizan las sociedades humanas.
Durante varias semanas, los alumnos han investigado en profundidad distintos bioclimas del planeta. Han analizado sus temperaturas medias, el régimen de precipitaciones, la vegetación característica, los animales más representativos y la localización geográfica de cada uno. También han estudiado qué tipo de población habita en esos entornos y cómo el ser humano se adapta a las condiciones climáticas, a veces extremas, que impone cada región.
Fruto de este trabajo constante y organizado, han elaborado unas maquetas que representan el bioclima polar, el de alta montaña, el continental oceánico (bioclima templado), el selvático y el desértico (bioclima cálido). Cada maqueta ha sido cuidadosamente diseñada para reflejar los elementos propios de cada paisaje: desde los hielos y la tundra del clima polar hasta la exuberancia vegetal de la selva o la aridez del desierto.
El proyecto no se ha quedado únicamente en la construcción manual. Los alumnos han presentado un producto final en el que exponían todos los datos recopilados a lo largo del proceso, demostrando no solo conocimientos científicos y geográficos, sino también habilidades comunicativas. Además, han incorporado un elemento lúdico y creativo: el llamado “personaje gazapo”. En cada maqueta se incluía un animal o una planta que no pertenecía a ese bioclima, y los oyentes debían identificar el error. Esta dinámica no solo hizo más participativas las exposiciones, sino que obligó a afianzar los contenidos para poder detectar con seguridad el elemento incorrecto.
Este proyecto ha permitido integrar contenidos, fomentar el trabajo en equipo y desarrollar la capacidad de investigación y síntesis, demostrando que el aprendizaje se consolida cuando se conecta con la experiencia y la creatividad.
Por otro lado, los alumnos de 2º de ESO están inmersos en un proyecto interdisciplinar de Ética, Religión y Lengua titulado “¿Quién soy yo?”. Se trata de una propuesta ambiciosa y profunda que invita a los alumnos a reflexionar sobre su identidad, su libertad y su dimensión trascendente.
Desde la asignatura de Ética se abordan distintas concepciones del ser humano, la noción de libertad y la responsabilidad personal. Se reflexiona sobre qué significa ser libre y si la libertad consiste simplemente en elegir o, más bien, en saber elegir el bien. En este sentido, se presentan ejemplos concretos, como el testimonio de los santos, entendidos como modelos de libertad plena.
Desde Religión se aporta la perspectiva cristiana a esta gran pregunta sobre la identidad. ¿Quién soy yo a la luz de la fe? ¿Qué significa ser hijo de Dios? Se ofrece así un enfoque espiritual y trascendente que complementa la reflexión filosófica y moral.
Dado que la pregunta central es amplia y compleja, el proyecto se ha dividido en varios bloques. El primero, “¿Quién es el otro?”, se centra en la influencia que ejercen las personas de nuestro entorno en la construcción de nuestra identidad. El segundo, “Yo soy libre”, profundiza en el significado de la libertad y la importancia de orientar nuestras decisiones hacia el bien. El tercero, “Autobiografía”, invita a los alumnos a mirar sus raíces, conocer su historia familiar y dialogar con sus padres y familiares para comprender mejor de dónde vienen. También se trabaja el bloque de “Emociones”, ayudando a identificar y comprender el mundo interior, y el de “Soy hijo de Dios”, que refuerza la dimensión espiritual de la persona, incluyendo actividades como la visita al museo antropológico.
Este proyecto no solo desarrolla competencias académicas, como la expresión escrita y oral en Lengua, sino que impulsa un verdadero proceso de crecimiento personal. A través de la reflexión, el diálogo y el acompañamiento, los alumnos están aprendiendo a conocerse mejor, a valorar su historia y a descubrir que su identidad se construye en relación con los demás y, desde la fe, en relación con Dios.
Ambos proyectos reflejan con claridad la apuesta del colegio por una educación integral, en la que los conocimientos académicos y el crecimiento personal caminan de la mano. Porque educar no es solo transmitir contenidos, sino ayudar a los alumnos a comprender el mundo… y a comprenderse a sí mismos.











